Coronavirus: ¿qué puede pasar en los sistemas educativos?

Actualizado: jun 19





En una visión optimista de la Educación, Andreas Schleicher, jefe de educación de la OCDE afirma que el momento presente motivado por la crisis del Coronavirus “Es un gran momento para aprender". Afirma que la burocracia que mantiene el statu quo, está de salida y la gente está buscando soluciones que en el pasado no querían ver. Vaticina que los estudiantes se apropiarán de su aprendizaje y comprenderán más sobre cómo aprenden, qué les gusta y qué apoyo necesitan. Personalizarán su aprendizaje, incluso si los sistemas que los rodean no lo hacen.

"El cambio real tiene lugar en una crisis profunda", dice. "No se puede detener el impulso que se acumulará".

Para un cambio de este tipo, se necesita el apoyo de la Tecnología, acceso a Internet, conectividad y conocimiento de las nuevas maneras de conectarse y trasmitir conocimiento. Si bien es cierto que la tecnología conecta a las personas en sus hogares, en nuestro país existen demasiadas limitaciones para el aprendizaje a todo nivel: Carencia de infraestructura tecnológica y conectividad, pobreza, profesores con significativas carencias para el aprendizaje a distancia, conforme lo manifestó la ex ministra Flor Pablo en una entrevista con Sigrid Bazán. Las carencias no solamente son de infraestructura y conectividad, son sobre todo por los altos niveles de analfabetismo digital que se encuentran con mayor incidencia en los Colegios públicos y Colegios privados que atienden a sectores vulnerables.


La crisis ha evidenciado las profundas desigualdades entre quiénes tienen dispositivos, acceso a internet y ancho de banda, y entre profesores, alumnos y familias que carecen de estas herramientas. Las desigualdades se manifiestan también en los estudiantes que no tienen las habilidades para auto dirigir su aprendizaje, o aquellos cuyos padres no tienen tiempo para ayudar o no tienen las habilidades tecnológicas para hacerlo, o carecen de acceso a equipos. Ni que decir de las carencias por parte de profesores que tampoco tienen acceso a recursos tecnológicos. Es un claro recordatorio de la importancia de la escuela, no solo como un lugar de aprendizaje, sino también de socialización, cuidado y formación de las comunidades y la sociedad para aprender a convivir. La pandemia está brindando a la tecnología información masiva a gran escala sobre cómo se ve el desarrollo y el aprendizaje humanos. No es solo la simple difusión de contenidos, sino el fomentar relaciones entre estudiantes y, padres y maestros, la personalización y la independencia. El gran problema es que nadie estaba preparado para enfrentar la crisis de un momento a otro, sin entrenamiento y preparación para un aprendizaje a distancia, a menudo, sin ancho de banda suficiente y carencias en infraestructura tecnológica. Muchas personas van a asociar el aprendizaje a distancia con bloqueos, rutas para conectarse, passwords, uso de plataformas y frustraciones al intentar iniciar sesión o analizando plataformas y productos que no tienen sentido. El aprendizaje acerca de cómo usar las herramientas digitales será-sobre todo para los inmigrantes digitales-un camino lento y arduo. Cuando pase la tormenta de la pandemia, esta experiencia puede revolucionar la enseñanza en los Colegios, o bien, puede empeorarla. El mundo inmediato que se avecina, estará signado por el aumento del desempleo y la probable recesión. La educación puede cambiar lentamente, pero las circunstancias futuras no esperan.



Migrar la enseñanza-aprendizaje a un mundo en línea, ha puesto de manifiesto profundas inequidades en el sistema educativo. Hay niños que dependen de la escuela para la alimentación y un entorno seguro (vaso de leche, kaliwarma, el cuidado de niños y jóvenes por parte de maestros), hasta una brecha digital en la que los niños sin dispositivos o conexiones confiables a Internet, sencillamente no pueden aprender.

¿Tenemos información fidedigna, de acuerdo al último censo, de cuantos hogares cuentan con Internet en el Perú? ¿Cuantos hogares tienen una computadora conectada a la web? ¿Cuántos padres pueden ayudar y supervisar el trabajo de sus hijos? En tal sentido, los países del primer mundo nos llevan una gran ventaja y la brecha de inequidad se va a ampliar.

Es probable que la situación de inequidad empeore, ya que la pérdida de empleos y la recesión afectan siempre a los más marginados de todas las sociedades, incluidos a los estudiantes.

Los Colegios enfrentan una elección difícil: si no enseñan de manera remota, todos sus estudiantes pierden meses de aprendizaje y estudio. Si lo hacen, un grupo considerable de estudiantes ya desfavorecidos se quedará fuera y se quedará aún más atrás. ¿Será posible pensar en nuevos modelos de educación? ¿Será posible pensar en el desarrollo de nuevas competencias necesarias en un mundo digital? ¿Y que de las competencias socioemocionales? ¿y dónde quedan las competencias del siglo XXI?

La brecha entre los estudiantes no se limita al acceso a internet o de la infraestructura tecnológica. También se trata del rol de los padres. Si los padres tienen que trabajar o buscarse la vida, no tendrán tiempo para la educación en el hogar. No todos los padres tienen el nivel de alfabetización digital necesario para ayudar a sus hijos a cambiar al aprendizaje en línea. Mucho menos si los mismos son dejados a la custodia de abuelitos o hermanos mayores.

Schleicher dice que su optimismo por la adopción de tecnología se combina con el pesimismo sobre lo que esto significa para la equidad. Aquellos de entornos privilegiados encontrarán las herramientas que necesitan, a través de padres o tutores o las escuelas con mejores recursos; pero aquellos de entornos desfavorecidos enfrentarán múltiples desafíos, desde las necesidades básicas como comida y seguridad , que la escuela ayuda a proporcionar.

El aprendizaje digital no llegara a todos, y no es solo una cuestión de acceso a los dispositivos. Si un estudiante no sabe cómo aprender por su cuenta, si no sabe cómo administrar su tiempo, si no tiene ninguna motivación intrínseca, y si además las familias tienen necesidades básicas que atender, la posibilidad de exclusión es muy grande. Para que las escuelas tengan éxito, los maestros también necesitarán acceso a capacitación y apoyo en el uso de plataformas de aprendizaje digitales.

"¿Qué podemos hacer para hacer que los maestros se alfabeticen digitalmente en el menor tiempo posible? ¿Qué podemos hacer para que los estudiantes de los sectores menos favorecidos tengan acceso a Internet? ¿deberíamos generar mejores compensaciones para docentes e incorporar a profesionales interesados y capacitados en la educación a distancia?


De hecho, la pandemia ha despertado interés en muchas personas respecto a los desafíos de la enseñanza y ha centrado cierta atención en otra brecha de equidad: la remuneración de los maestros.

Es necesario aumentar el acceso a recursos educativos gratuitos en línea y plataformas de aprendizaje digital para maestros y estudiantes. Para que las escuelas tengan éxito, los maestros también necesitarán acceso a capacitación y apoyo.

En un momento en que los Colegios necesitan adaptar la forma en que enseñan, los Colegios públicos deben continuar con su apoyo en la alimentación y soporte emocional. Las escuelas son no solo instituciones de aprendizaje, sino que son instituciones de soporte, alimentación y apoyo a sectores marginados, sobre todo en las escuelas rurales y los maestros que trabajan en ellas.


El coronavirus ofrece la oportunidad de ver claramente todo lo que se les pide a los maestros que hagan. Eso incluye cumplir con los requisitos del Minedu y sus estándares, implementar las prioridades, dominar las nuevas plataformas tecnológicas y cuidar el bienestar físico y emocional de sus estudiantes.


Si a esto aunamos la muy posible recesión, debemos sumar esfuerzos para despertar en maestros y profesionales talentos y habilidades para enfrentar con éxito los nuevos desafíos de la enseñanza y el aprendizaje. Así mismo, si consideramos el rol central que tendrán los maestros en la reconstrucción y rediseño de los nuevos sistemas educativos, deberíamos centrar los recursos en la gran brecha de la equidad: la remuneración de los maestros.


Por Juan Carlos Dianderas Huaihuaca

Gerente general en IEC Consultores en educación