Coronavirus y educación: La pandemia del miedo

Actualizado: jun 19





El COVID-19 está alterando nuestras vidas en formas sin precedentes. La ansiedad y preocupación motivadas por la incertidumbre y necesidades de la población está generando una ola de ansiedad en todo el país. Esto puede tener un impacto negativo en la salud mental de miembros de las familias y obliga a medidas adicionales por parte del Minedu y los Colegios privados. Muchos están preocupados por perder sus trabajos, otros ya lo han perdido, y los que viven el día a día están luchando por sobrevivir, algunos por la solidaridad, y otros por el apoyo gubernamental que en muchos casos no alcanza a todos. Muchos también tienen el temor de que alguien en la familia se enferme.

Además del temor a contraer COVID-19, miles viven con una creciente ansiedad financiera a medida que los Colegios y las empresas cierran o no pueden salir a vender sus productos o realizar actividades de servicio, como los taxistas, constructores, ambulantes. Los profesores que no tienen acceso a recursos digitales que les permitan trabajar a distancia, se encuentran bajo la incertidumbre del “¿Qué pasará mañana?”. Los padres de todo el país están luchando para trabajar a distancia (aquellos que pueden) sin el apoyo del cuidado infantil y juvenil que dan los Colegios. Los ancianos y los enfermos se encuentran cada vez más solos que nunca.

Nuestro estrés colectivo tiene el potencial de convertirse en una tensión sostenida a largo plazo a medida que las consecuencias de esta pandemia se extiendan. En ese sentido, el costo mental y emocional de COVID-19 es tanto una amenaza para la salud pública como el virus mismo.

El estrés crónico e implacable, particularmente el que proviene de la pérdida de trabajo, imposibilidad de generar ingresos de los independientes; trabajadores ambulantes e informales que no pueden salir a buscarse el día a día; ocasionan dificultades financieras o agotamiento constante. La situación es muy dura para todos, causa "desgaste" que puede desencadenar una multitud de resultados adversos para la salud como enfermedades cardíacas, obesidad, diabetes, derrames cerebrales y hambre que puede llevar a la desesperación y el pánico. También puede inducir a las personas a consumir más alcohol y drogas con más efectos adversos en su salud. En las redes, publicaciones alarmistas surgen cada día aumentando la desesperación por acumular productos de primera necesidad, y los que no tienen el dinero para hacerlo, ante la desesperación pueden recurrir a decisiones extremas. La posibilidad de saqueos está presente.

La soledad es otro determinante social de la salud. Las personas que carecen de conexiones sociales fuertes a menudo tienen patrones de sueño interrumpidos, más inflamación y niveles más altos de hormonas del estrés. Los sistemas inmunes de las personas se pueden debilitar, reduciendo su capacidad de defenderse de las enfermedades.

Algunas recomendaciones: Si bien es cierto estas recomendaciones ya han sido difundidas hasta la saciedad, siempre es buenos recordarlas:

1.-Distanciamiento social, pero no “aislamiento social”. Gracias a la tecnología, hay innumerables formas de estar cerca de nuestros seres queridos mientras se mantiene una distancia física saludable. Comunicarse con la familia y amigos a través de Skype, google dúo, wasap u otros siempre ayuda. Llamar a amigos, responder a los correos electrónicos. Cuanto más conectados estemos entre nosotros, mejor estaremos todos. Los impedimentos siempre estarán presentes en aquellos que no tienen acceso a medios digitales, sin embargo, los teléfonos a los cuales, si tienen acceso la mayoría, serán de gran ayuda.

2. Mantenerse activo. Mantener ocupadas nuestras mentes y cuerpos es clave para el bienestar general, especialmente en tiempos de crisis. Participar en actividades que brinden alegría como el canto, escuchar música, baile, probar una nueva receta o practicar un instrumento musical. Practicar nuevos pasatiempos, o aprender un nuevo idioma, practicar yoga, meditación consciente, ejercicios en el hogar y otras actividades. El problema siempre esta con los excluidos, que no tienen acceso a medios digitales o tecnológicos y cuya primera prioridad es buscar alimento.




3. Obtener y dar información precisa, real y actualizada durante toda la pandemia. Afortunadamente la estrategia comunicacional del gobierno liderada por el presidente Vizcarra está-hasta el momento-probando ser efectiva; sin embargo, a las redes nadie las controla, y algunas noticias o información falsa pueden inducir al pánico.

4. Crear una nueva rutina para adaptarse a la nueva normalidad. En este momento de incertidumbre, esto puede aliviar nuestra ansiedad y darnos una sensación de control sobre nuestra vida cotidiana. Debemos seguir un horario establecido, con un horario constante para dormir y despertarse cada día y tener comidas regulares y nutritivas. También es importante establecer algunas metas diarias o semanales manejables, como por ejemplo realizar reparaciones, ordenar la habitación desordenada o repartirse las tareas del hogar con los hijos que puedan hacerlo y entre los miembros adultos de la familia.

5. Hablar si necesita ayuda: Es importante comunicarse si uno se siente abrumado. Eso puede significar hablar con amigos o familiares o con alguien de su confianza. Hay psicólogos que están ofreciendo consejería en linea. Nuevamente, el problema son los sectores más vulnerables de la sociedad, y a quienes el estado debe apoyar en mayor medida. En cuanto a los colegios, 1.-Dar soporte emocional a maestros y alumnos es imperativo. Debemos realizar esfuerzos en el sentido de desarrollar una empatía colectiva. Los equipos de psicólogos de las instituciones educativas pueden articular esfuerzos para desarrollar estrategias particulares en este sentido. 2.-Seguir impulsando la reeducación tecnológica de los maestros, principalmente de las zonas rurales y sectores marginados. Esto se puede lograr a través de clases intensivas virtuales a docentes que no posean las competencias digitales necesarias, (El Minedu ya lo viene haciendo), así como incentivar la participación de los Colegios tecnológicamente más avanzados justamente para practicar la solidaridad y empatía. Los problemas siempre estarán en relación a la infraestructura tecnológica, ancho de banda y conectividad.

3.-Los efectos económicos de la pandemia en los Colegios ya se están dejando sentir. Los Colegios tienen costos fijos, otros han disminuido: Entre los costos fijos más importantes están los sueldos de los profesores y personal. En el caso de Colegios públicos, ello está relativamente asegurado por el gobierno, siempre y cuando el presupuesto no sufra mermas ante la falta de ingresos al tesoro público. Los Colegios privados son los que se encuentran en mayor riesgo, pues ellos se mantienen por las pensiones que pagan los padres de familia por el servicio. El costo principal son los sueldos de los profesores, personal administrativo y de servicio. Hay costos adicionales como los de mantenimiento, papelería, equipos e insumos.


Muchos padres de familia comienzan a cuestionar a algunos Colegios. El argumento generalmente es: Si el Colegio no me da aquello que me ofreció (uso de laboratorios, canchas deportivas, equipos, bibliotecas, etc.), ¿Por qué debo seguir pagando lo mismo? Si a esto se aúna el hecho de que muchos padres han visto mermados sus ingresos, o están sometidos a stress, los conflictos pueden comenzar a surgir.

La comunicación y la negociación entre los directivos y las familias es algo que puede ayudar a construir acuerdos.


Algunos Colegios han comenzado a deshacerse de personal recientemente contratado y que estaba en periodo de prueba, con el consiguiente impacto en los mismos por la pérdida del trabajo. También es cierto que los Colegios tienen disminución de gastos significativos en la luz, el agua, limpieza, insumos mantenimiento y otros servicios. La pregunta es: ¿Se debe disminuir pensiones? ¿se debe otorgar periodos de gracia para el pago de las mismas? Cada Colegio debe encontrar respuestas imaginativas ante la coyuntura, pues lo importante es que el sistema no colapse. Es de mencionar que el Ministro de educación ha sostenido que los Colegios públicos están en capacidad de atender la demanda si es que esta se presenta.


Mensaje a los Colegios privados y a los padres en el caso de una fuga masiva de estudiantes motivada por el pánico o la situación económica, siendo al mismo tiempo una medida precaria por las carencias de la educación pública.


Por Juan Carlos Dianderas Huaihuaca

Gerente general en IEC Consultores en educación